¿Estoy en la foto con Maripilis, firmé el diálogo y traje un mensaje a Washington? Leocenis García.

¿Estoy en la foto con Maripilis, firmé el diálogo y traje un mensaje a Washington? Leocenis García.

September 24, 2019 0 By Jeduar Méndez
Caracas 16 de diciembre de 2018.
He estado en silencio viendo durante años , una tras otra, las historias que sobre mí hace la vieja clase política y los medios a su servicio.
Durante las últimas semanas, desde Enrrique Aristiguieta hasta Nelson Bocaranda han dicho que yo estaba en EE.UU. trayendo un mensaje de un ser que no sólo ha sido mi principal carcelero sino que jamás en mi vida he visto: Diosdado Cabello.
Es obvio que el mensajero era otro.
Días antes, Nelson Bocaranda, cuyo socio en RunRunes -Miguel Ángel Capriles-, tomó el dinero de la corrupción con el cual el gobierno usando al banquero Victor Vargas compró la Cadena Capriles, envió una carta al Departamento de Estado.
En la carta, Bocaranda les advertía que mis dineros venían del sector privado y que yo había recibido dinero de gente como Luis Oberto.
Bocaranda quedó destrozado porque en una carta al gobierno americano- en mi poder- , yo mismo había informado tal cosa dos años antes.
A diferencia de Bocaranda, yo sé muy bien que en VENEZUELA desde Lorenzo Mendoza hasta Fernando Berruecos, todos los empresarios reciben dólares preferenciales del Gobierno. No conozco que la oposición que conocemos se haya podido financiar con dineros de las arcas del Vaticano.
Si se debe sancionar a quienes hayan recibido un dólar del Estado en una economía estadista. Entonces podríamos hacerle un colchón a Pompeo con las visas revocadas. Incluyendo la de a Bocaranda cuyo medio se fundó con dineros del chavismo.
Luego han dicho que un tipo que aparecía tomando Whisky con Maripiles – como si tal cosa por cierto fuera un pecado- era yo. Obviamente no era yo.
Antes habían dicho que yo había firmado junto a otros opositores un acuerdo de diálogo con el Gobierno. No solo no lo había firmado sino que incluso yo estaba en Washington reunido con funcionarios de la administración Trump, mientras eso se celebraba.
¿Pero por qué sucede esto?
En los años 70, una de las grandes cadenas de prensa de VENEZUELA ( El Bloque de Armas) , publicó en primera plana: “Renny ya no es el número 1.”
El conocido moderador -Liberal, por cierto- lanzó el periódico al suelo, y lo pisó; después dijo mirando la pantalla: “ ¿Y si ya no soy el número uno, por qué me sacan en primera plana?”
Hace algunos años, Don Omar Camero, interpelado en el Congreso, -jugada de los partidos de la vieja clase política al servicio de unas acomplejadísimas familias de Caracas, que nunca llegaron a ser burguesía, un mote que Chávez intentó ponerles a la fuerza, como un grillete-y acosado hasta el extremo, soltó una frase que me sirve hoy para decir algunas cosas que llevo atragantadas.
Cuando un diputado, (volviendo sobre Camero), se lanzó como un carnicero sobre su presa, y lo cuestionó sobre el origen de fondos y lo acribillaba con acusaciones sobre corrupción propia, Camero soltó una sentencia que dejó en silencio el hemiciclo: “Lo que pasa diputado- soltó Camero a grito herido- es que los amos de Caracas no pueden aceptar y perdonar, que un humilde productor agropecuario como yo, venido de Guarico, sea el dueño de Televen”
Ajá.
Me ha tocado, en los últimos años, escuchar las frustraciones de muchos periodistas. Estos ven en mi, y lo que hice, la obra resuelta de sus propias aspiraciones y, frustraciones.
Todo esto puedo tolerarlo.
Comprenderlo.
Me toca hasta el día de hoy, -desde hace 10 años-, pagar nómina cada quince y último; honrar compromisos con bancos, mantener familias, hijas, y terceros.
Alguien que le toca resolver problemas reales, puede escuchar con cortesía cualquier frustración, pero no puede aceptar clases de quienes nunca han mantenido ni a su familia.
De quienes no producen sino envidia. Pero jamás han fundado ni un pesebre en navidad.
Gente que jamás ha tenido, ni fundado una empresa, cómo puede saber o no, cómo y de qué vive un empresario. Es como querer averiguar el fogón en que vive un sacerdote casto, sin ser cura de parroquia.
Comprendo que quienes se graduaron de periodistas, y no pudieron fundar un medio, vivan con ese resentimiento. Pero tendrían que preguntarse por qué yo sí lo hice, siendo el hijo de un buhonero y una señora ama de casa. Nacido en el barrio el silencio.
Si sus teorías sobre que he sido financiado por todos los banqueros de VENEZUELA, desde Eligio Cedeño hasta el nuevo financista que me han puesto ( el delincuente Raul Gorrin), entonces lo que están confesando es que soy un genio. Soy el primer caso en VENEZUELA de un tipo tan brillante que todo el que tiene un dólar quiere dárselo.
No sean tan imbeciles. Eso no se cura. Paren los síntomas a tiempo.
En el fondo y esta es la verdad: no aceptan que este negro venido del barrio el Silencio no solo haya creado un poderoso grupo editorial como 6to Poder ( expropiado por la dictadura de turno) sino que además les haya dado trabajo, porque todos esos que dicen que no soy periodista, que soy testaferro de cuanto hampón anda por ahí, trabajaron en 6to Poder. Revisen y verán.
Ahora, no quieren aceptar que dedican camiones de estiércol en las redes, dicen de todo, y Prociudadanos crece, cada vez son más masivas nuestras concentraciones, cada vez son más los barrios que desbordan nuestras caminatas. Y para gloria de nuestro pueblo, y deshonrá de quienes lo subestiman, ellos nos pondrán una ordenanza comisariada, para adecentar este país.
Y créanme, que todo lo que prometemos lo haremos: Desde la pena de muerte para secuestradores hasta crear una economía libre de mercado. Y sobre todo extirpar el primer hamponato de este país: Los políticos tradicionales.
Mientras tanto, ustedes ven, lo que sucede, partidos que copian nuestros nombres, logos, y proyecto. Lo que faltan es que digan es que ellos sí, sí lo saben, y lo pueden decir: qué es lo que quiere el negro.
Leocenis García
Coordinador Nacional de Prociudadanos
Twitter :@Leocenisoficial
Instagram: @Leocenisoficial
Leocenis GARCÍA
Prensa Prociudadanos
www.prociudadanos.org